
Tras el cuarto sábado consecutivo de caos y destrucción en Francia por las protestas de los ‘chalecos amarillos’, el presidente Emmanuel Macron ha decidido reunirse hoy con representantes sindicales y empresariales para afrontar la situación en el país galo.
Ante los graves disturbios que vive Francia, Macron ha anunciado que decreta un «estado de urgencia económico y social«. Estas palabras se traducen, entre otras medidas, con un aumento de 100 euros del salario mínimo para el próximo año o con la propuesta de que las horas extra no tributen. También propone dar a los trabajadores una prima a finales de año libre de impuestos siempre que las empresas puedan pagarlo.
Macron con estas medidas debe tomar por tontos a los franceses. Las convulsiones que ha vivido Francia este último mes sólo es un pequeño inicio de sacudidas que vendrán más adelante. El malestar francés es más profundo y no meramente económico. Simplemente en el subconsciente colectivo tienen la sensación del gran hundimiento de la mentira democrática y ni siquiera sabe por qué se rebelan. Pero ya lo descubrirán con el tiempo.
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