Por suerte, aún hay gente civilizada que limpia las calles. Y no permiten que mensajes ofensivos queden impunes. Esto ocurre a diario por las calles de Cataluña. El separatismo está hundido moralmente. Hace apenas un año creían que todo era suyo y que la independencia estaba a la vuelta de la esquina. Ahora no hay pintada que les dure dos días.
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