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El excluyente párroco. Quiere a todos menos a los católicos fieles

 

Nos llega esta carta más que IMPORTANTE

22 de agosto de 2017.

Un grupo de vecinos de Santa Coloma de Farners decidimos que deberíamos ir a hablar con el párroco Ramón Alventosa ya que ha utilizado la Iglesia del pueblo para colocar propaganda independentista colgada del campanario. El martes como es día de despacho parroquial fuimos al mismo para poder hablar con él y comentarle que retirara esa propaganda de la Iglesia.

Entraron tres personas a hablar con el párroco. Educadamente le pidieron dos minutos de su tiempo, cuando le dijeron de lo que querían hablar les abrió la puerta y se les dijo que se marcharan de su casa, que no los iba a escuchar. Ante nuestra insistencia, nos acercamos las otras personas que nos habíamos quedado en la calle, empezó a darnos unas argumentaciones propias, nos atrevemos a decir, de otros tiempos.

Primero dijo que no iba a quitar ningún símbolo, porque eso significaría ir a favor de España y, que nosotros no queríamos a Cataluña.

Segundo que él es libre de opinar y que el alcalde del pueblo le había pedido que colocara la propaganda de la ANC en el campanario y que él había accedido.

Tercero que es la voluntad del pueblo, del ya usado tantas veces, la mayoría del pueblo quiere eso. Según él 80% del pueblo quiere que esa propaganda esté en colgada en el campanario.

Nosotros le hemos dicho que la Iglesia ha de permaneces neutral. No ha de entrar en la política. Que la Iglesia es la casa de todos y de Dios, y que con que haya una persona que piense diferente ha de respetarla. Que en su casa cuelgue lo que quiera, pero que la Iglesia que se supone es la casa en la que los católicos debemos sentir refugio y consuelo no debe de haber ningún símbolo de ninguna clase.

Nos ha despedido con cajas destempladas y allí ha quedado nuestra queja. Y nuestro enfado. Pensamos que si nuestro párroco se siente llamado a hacer política haga política, pero deje en paz a los cristianos. La Iglesia ha de quedarse al margen y tratar a los fieles por igual. Al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios, son palabras de Jesucristo.

Tampoco nos extrañamos mucho de estas actitudes cuando el texto que en mayo de 2017 firmaron los Obispos catalanes parecía una declaración de intenciones. Leyéndolo parecía mostrar una baja de la Iglesia Católica para pasarse a la Iglesia Nacional de Cataluña. En esta Iglesia los fieles que quiere el párroco son los que forman el “Pueblo de Cataluña”, los que según él tienen derechos especiales, los que comulgan con los principios del nacionalismo. Los que no comulgamos con este nacionalismo no tenemos esos derechos y ni siquiera somos recibidos en la rectoría, como bien se ha demostrado hoy.