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Tanto el Gobierno central como la Generalitat han destacado, durante los últimos días, la “coordinación existente” entre los Mossos d’ Esquadra, la Policía Nacional y la Guardia Civil desde el atentado del pasado jueves en Barcelona. Sin embargo, en las horas previas al ataque de Las Ramblas, se vivieron momentos de tensión entre los dos cuerpos.

El enfrentamiento principal se produjo entre la policía autonómica y el Instituto Armado en la mañana del jueves, horas después de la explosión en la casa de Alcanar (Tarragona) que tuvo lugar la noche anterior.

Después de que la Guardia Civil conociera, de forma extraoficial, que en los restos del edificio se encontraron bombonas de gas butano y propano, y que sus ocupantes eran musulmanes, hubo una solicitud para que se permitiera el acceso a la zona por parte de los TEDAX. Querían analizar los restos de la deflagración.

La respuesta de los Mossos, sin embargo, fue una tajante negativa. De esa negativa fueron informados, posteriormente, los servicios de información de la Policía Nacional, que tampoco daban crédito a la postura de los Mossos: “Desde el primer momento y desde fuera se veía claro que no se trataba de un accidente doméstico, sino de algo mucho más grave”.

La indignación de la Guardia Civil y la Policía Nacional fue a más después de conocer los detalles de la investigación de los Mossos y las hipótesis que se manejaron en las horas previas al atentado de Las Ramblas.

La policía autonómica aseguró en un primer momento que se barajaba la posibilidad de que allí hubiera un laboratorio ilegal de drogas, aunque esa hipótesis se vino abajo en cuanto se descubrió que las bombonas habían sido manipuladas.