A nadie en Madrid se le ocurriría cambiar el nombre de la calle Barcelona. Antes bien, está hermosamente decorada sus indicaciones con bellos azulejos. En cambio, nuestros dementes autóctonos quieren cambiar el nombre de la plaza España por Moisés Broggi. Un catalanista (que criticó los asesinatos en Barcelona en 1936, por cierto), pero que no conoce nadie en Cataluña, excepto en ciertos cenáculos nacionalistas.

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