La agencia de inversiones Valora utilizaba una cuenta ficticia, denominada 777, para transferir entre España y Andorra de forma opaca miles de euros depositados en metálico por sus clientes. Se trataba por tanto de un mecanismo que permitía realizar transacciones internacionales burlando cualquier norma de prevención del blanqueo de capitales.
La agencia tenía su sede en Andorra pero buena parte de sus clientes eran españoles. Como ha informado OkDiario, ha estado controlada por un grupo financiero del ex presidente italiano Silvio Berlusconi (Fibanc) y por los propietarios del Andbank, el banco andorrano en el que la familia Pujol ocultó durante décadas su fortuna, procedente del cobro de comisiones ilegales.
A raíz de la quiebra de Valora, registrada en 2007, el perito Riu Philippe realizó una auditoría de sus cuentas y llegó a la conclusión de que esta sociedad de valores incumplía todas las normas y recomendaciones internacionales de lucha contra el blanqueo de capitales.
El ejemplo más evidente es la cuenta ficticia 777. Andbank, el banco andorrano a través del cual operaba la agencia, registró numerosos ingresos, transferencias y retiradas de dinero de la cuenta 777 de Valora. Y sin embargo, el perito no encontró ningún apunte ni documentación correspondiente a esta cuenta en la propia sociedad de inversiones.
El auditor descubrió finalmente que la cuenta 777 correspondía en realidad a una caja fuerte instalada en una oficina de Fibanc en Barcelona. Los clientes españoles de la agencia depositaban en esta caja fuerte las sumas de dinero en metálico que deseaban invertir. A continuación, Valora transfería los fondos a Andorra a través del Andbank.
Pero en la transacción en ningún momento aparecía la identidad de los titulares de estos fondos: Andbank la registraba simplemente como un movimiento de la cuenta 777 de Valora. Una vez en Andorra, en ocasiones el dinero era transferido a la banca Dexia de Luxemburgo, para invertirlo en instrumentos financieros. Pero también podía ser desviado a cualquier entidad del sistema financiero internacional, siempre ocultando la identidad del verdadero titular bajo la cobertura de Valora.
Una vez en su destino, el dinero era ingresado en una cuenta de cualquier país indicada por el cliente, o bien era retirado por un intermediario o de un empleado de Valora mediante un cheque al portador. De este modo, no quedaba ningún rastro de la identidad del cliente.
Categorías:POLÍTICA

Deja un comentario