Mas emplaza a «desafiar el orden establecido» para obtener nuevos derechos… Y Sistach aplaudiendo


 

(De Germinans Germinabit)

 

Mas emplaza a «desafiar el orden establecido» para obtener nuevos derechos… Y Sistach aplaudiendo

Leo en la Agrencia Europa Press el siguiente titular: «Mas emplaza a ´desafiar el orden establecido´ para obtener nuevos derechos». Esta afirmación la realizó el Presidente de la Generalitat Artur Mas en el primer acto institucional de la Diada, que se realizó este miércoles en el Parlament de Cataluña. Bajo el titular me encuentro con esta sintomática fotografía, donde puede verse al cardenal Lluís Martínez Sistach junto a la esposa de Mas, Helena Rakòsnik aplaudiendo al unísono, mientras los representantes de otras comunidades autónomas de habla catalana permanecen inmóviles sin aplaudir.

Es cierto que nuestro arzobispo ha sido extremadamente prudente con sus declaraciones y escritos públicos sobre el tema de la independencia de Cataluña, pero de vez en cuando tiene que hacer pequeños guiños, discretísimos, pero perceptibles por el nacionalismo, para que no se acaben pensando que a él todo esto no le va ni le viene. El buen rollo entre Sistach y el gobierno convergente es más que evidente, pero el cardenal es un clérigo disciplinado, que además tiene la espada de Damócles sobre su cabeza en el tema de su sucesión y tiene que obedecer las consignas de Roma sobre la neutralitad de la Iglesia en tan espinoso tema.

No es el único gesto de Sistach coincidiendo con la Diada, hoy mismo, día 11 de septiembre, a las 11 de la mañana el cardenal presidirá una celebración de la Eucaristía por los patriotas catalanes fallecidos, es decir por aquellos que han luchado y muerto por Cataluña. El lugar elegido no es casual, justo la basílica de Santa María del Mar, delante del Fossar de les Moreres, donde tradicionalmente se ha reunido el independentismo más radical coincidiendo con la Diada.

Personas con la estelada colgada en la espalda en la Misa del 11 de septiembre de 2014, presidida por Sistach

Me cuenta un buen amigo mío, que coincidiendo con el 26 de enero, fecha de la entrada de las tropas nacionales en Barcelona, solicitaron en una céntrica iglesia barcelonesa, la posibilidad de celebrar una Misa por aquellos barceloneses que dieron su vida por Dios y por España, aseguraron que no habrían banderas, ni ninguna simbología política, como si se da en la Misa de Sistach. El párroco, que es un buen sacerdote, ante tan poco habitual petición, comentó que debía consultarlo con sus superiores. Hecha la consulta, el resultado era el esperado,  le pidieron que no lo hiciera, el sacerdote se excusó diciendo que él no tenía inconveniente, pero que debía acatar las órdenes que venían desde arriba.

Unos sí, y con cardenal presidiendo, con senyera en el presbiterio y esteladas entre los asistentes, y los otros ni agua, y eso que de los «patriotas catalanes» en principio sólo consta su amor a Cataluña, no a Dios ni  a su Iglesia, mientras que los del otro lado murieron por su patria, pero en algunos casos también por su fe, simplemente por su fe, como se ha demostrado en tanto miles de mártires reconocidos por la Iglesia, como estas tres religiosas beatificadas este pasado domingo en Gerona.

El P. Custodio Ballester y otros defensores de la libertad religiosa ante el Ayuntamiento de l’Hospitalet

En Cataluña sólo hay una voz oficial, la del nacionalismo-independentismo, que se lo digan si no al valiente P. Custodio  Ballester, lo que  le ha costado desafiar ese esquema establecido. Lo demás se oculta, se prohibe y se persigue. Esto podría tener una cierta lógica política, aunque se supone que estamos en democracia y todas las voces tienen que ser escuchadas y tenidas en cuenta, pero es mucho más escandaloso que suceda en el ámbito religioso, donde una buena parte de obispos, abades, sacerdotes y religiosos le hacen el juego político a los que mandan, poniendo a la Iglesia a sus pies.

El último comunicado de los obispos con motivo de las elecciones del 27-S, es un ejemplo de ello. Se hace la vista gorda ante todo, como con las esteladas en los campanarios. Nuestros pastores no quieren problemas, no quieren enfrentarse a los que mandan, a los que cortan el bacalao y también tienen la llave de la caja. Ese 50% o más de cristianos, que hablan en castellano, que no quieren la independencia y que están hartos de tanta prohibición y de sentirse como catalanes de segunda, ¿no son acaso hijos de Dios?

Francisco Fabra



Categorías:MITES NACIONALISTES / MITOLÓGICAS

1 respuesta

  1. Qué vergüenza para los Valencianos, que el Payaso de Sistach haya nacido en nuestra tierra.

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