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Informa El Confidencial, y debería preocupar a los secesionistas. La empresa informática pública de la Generalitat, el Centre de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (CTTI), está a medio gas, no tiene claro quién es su nuevo responsable (parece que es el radical Turull) y la mitad de mandos están de vacaciones. Esto no tendría mayor importancia si el CTTI no tuviese que organizar un referéndum el 1 de octubre. Tensión, tensión no se percibe en esta compañía pública.

La informática del referéndum es muy importante, sigue informando El Confidencial. Se ha de fijar la base de datos para determinar quién puede y no puede votar. No bastaría con copiar la base de datos del 9-N, por ejemplo, lo que tampoco sería legal, ya que habría que actualizarla con todas las personas que han cumplido 18 años desde 2014, cuando se celebró el 9-N.

También hay que sacar a concurso el sistema informático (como ya decíamos en post sobre todos los atrasos del proceso) para llevar a cabo el recuento, si bien las posibles empresas que podrían presentarse han sido apercibidas por la Fiscalía sobre la ilegalidad del proyecto.