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De una manera sutil y moderada, pero que todos entendieron o eso al menos esperamos, Monseñor Omella animó a los políticos separatistas a no romper con España, pues esa ruptura y división nada bueno puede traer a la sociedad catalana que se vería empobrecida y dividida.

El arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, pidió ayer evitar la “confrontación” y la “división” y ha llamado a “tender puentes” durante la homilía de la misa oficiada en la capilla de la Generalitat con motivo de la Diada de Sant Jordi.

Omella, acompañado del cardenal arzobispo emérito de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, ha oficiado la tradicional misa de Sant Jordi, a la que han asistido el presidente catalán, Carles Puigdemont; el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo; y otras autoridades y representantes políticos.

El arzobispo ha llamado a ejercer la “responsabilidad pública” con más “coherencia con lo que configura nuestras vidas y el respeto a los otros”, y ha añadido que “la imposición y la confrontación no es el modelo que nos enseña Jesucristo ni Sant Jordi”.

En alusión a la leyenda de Sant Jordi, el arzobispo ha subrayado que no hay que ir “con lanzas atacando a los otros” sino “al dragón” que significa, ha dicho, “el padre de la división, el que quiere romper la comunión”.

A la misa han asistido el presidente Carles Puigdemont y los consellers Neus Munté, Josep Rull, Meritxell Borràs, Antoni Comín, Jordi Jané, Santi Vila, Jordi Baiget, Raül Romeva y Dolors Massa. También el delegado del Gobierno, Enric Millo, los expresidentes de la Generalitat Artur Mas y José Montilla y los expresidentes del Parlament Joan Rigol y Núria de Gispert.