Onintze Domínguez analiza su libro «Ellas, la conquista en femenino» (SND)


Onintze Domínguez (Bilbao, 1977) es Licenciada en Derecho Económico por la Universidad de Deusto y en Historia por la UNED, además, posee un Máster en Investigación Histórica en Historia Moderna por esta misma Universidad. Aunque su entorno profesional se desarrolla en otras áreas, su pasión desde joven por la historia la ha convertido en una investigadora en los siglos XVI a XVIII especializada en estudios jurídicos y de género.

En 2018 fue galardonada con el VII Premio Juan de Goyeneche a la Investigación Histórica otorgado por la Asociación de Patrimonio Histórico de Nuevo Baztán. Ellas, la Conquista en femenino supone su primera obra escrita, fruto de una investigación referente a aquellas mujeres que jugaron un importante y desconocido papel en la Conquista de la América Española.

¿Por qué decidió escribir un libro sobre las mujeres que participaron en
la Conquista de América?

El interés nace de poner en valor las figuras de mujeres desconocidas que participaron en un hecho relevante para la historia de este país, pero que estaban ocultas tras una cortina de olvido. Hay pocos datos sobre ellas, y sus vidas habían quedado relegadas tras las grandes hazañas de los hombres que participaron en este momento histórico. A todos, o casi todos nos suenan nombres como Cristóbal Colón, Hernán Cortés, Pedro de Valdivia, los hermanos Pizarro, Pedro de Ursúa, Lope de Aguirre, Francisco de Orellana o Diego de Almagro, pero, sin embargo, Isabel de Bobadilla, Ana de Ayala, Mencía de Calderón o Catalina de Bustamante, son figuras totalmente desconocidas. Me parece importante que el público pueda conocer a estas mujeres, su historia y su vida, en la medida en que se sabe de ellas, evidentemente.

¿Cuáles son los motivos por los que en general no se habla tanto de las
mujeres en esta gran hazaña?

Los motivos son muy diversos. En primer lugar, la historiografía clásica ha presentado el hecho de la Conquista de una forma muy particular y eso se ha mantenido en el tiempo. Se ha tratado como una sucesión de fechas y hechos, sin entrar más a fondo en su contenido social, una visión triunfalista, economicista y belicista, centrándose en el estudio de las aportaciones que supuso las riquezas allí encontradas a la Corona Española y en el desarrollo de la Conquista como tal. Más recientemente, las investigaciones indigenistas comenzaron a tratar la Conquista desde otro punto de vista, y los estudios de género de los últimos años se han centrado más en la mujer y en lo que aportó a toda la evolución histórica. Al carecer de cierta, podríamos denominar, tradición en el estudio de carácter social, el papel de las mujeres fue quedando más relegado y cada vez más oculto. Las mujeres no conquistaron tierras ni participaron en batallas ni luchas, salvo algunos casos, pero sí realizaron una labor importantísima en los asentamientos españoles, de carácter de subsistencia en muchos casos, trabajando la tierra, participando en su defensa, cuidando enfermos, etc y fueron básicas a la hora de establecer vínculos con la población indígena de educación, culturización y evangelización.

Es evidente, además, que hay muchísimos menos datos en las Crónicas, la principal fuente de información de la época, sobre las mujeres que sobre los hombres. Interesaba destacar el papel y el valor de estos, a la hora de obtener encomiendas y beneficios por sus actos en Las Indias, por los descubrimientos de nuevas tierras y riquezas, y por lo que esto podía aportar a la Corona. Escribir sobre la vida doméstica y las vicisitudes del día a día no les era provechoso. En un mundo eminentemente bélico, donde se primaba la fuerza, la opulencia, el valor y la nobleza, la mujer era vista como poco más que un adorno. Las aportaciones de los cronistas sobre mujeres son casi anecdóticas y centradas en su aspecto físico o su relación con tal o cual conquistador, que sobre ellas en sí mismas.

¿Se podría decir que hasta ahora, en su mayoría, la historia ha sido
contada por hombres?

En su gran mayoría, sí. Hay testimonios directos de mujeres, pero son muchos más escasos que los masculinos. Los cronistas eran todos hombres, y esa es, como hemos dicho, la gran fuente de conocimiento. Hay biografías, diarios, epistolarios etc femeninos, pero aportan mucha menos información y está más dispersa e inaccesible.

En general, por tradición, la Historia, no solo de la Conquista, la han escrito los hombres, pero las mujeres tenemos mucho que decir sobre eso, nuestra propia visión y nuestra historia es tan vívida y real como la masculina, aunque tradicionalmente hayamos estado apartadas de los puestos de decisión política y económica.

¿Se podría decir que la figura portentosa de Isabel la Católica eclipsa en
cierta manera a las demás mujeres?

Desde luego, Isabel la Católica es una figura fundamental del universo femenino de la época, como gobernante y Reina, y por su capacidad política y la época que le tocó vivir. Otras mujeres, como Juana, apodada la Loca, su propia hija, o Ana Mendoza, la Princesa de Éboli, por poner algún ejemplo, son también muy conocidas, pero pertenecen igualmente a la realeza y nobleza. Es de las clases sociales más bajas, de las que disponemos de menos información, cuestión que también pasa al analizar personajes masculinos, claro está, y lo que la denominada Historia social pretende estudiar y destacar. En la Conquista de la América española participaron mujeres nobles y adineradas, pero también plebeyas y de clases sociales humildes, arriesgando su vida en el viaje y en los peligros de los nuevos territorios, y luchando por subsistir en Las Indias y, ciertamente, su historia ha tenido poca visibilidad.

Al ver el índice me he quedado fascinado por la gran lista de mujeres
que aparecen desde la virreina María de Toledo a Catalina de Erauso, la
monja alférez….¿Cuáles serían a su juicio las tres o cuatro mujeres
más importantes en la conquista?

Es complicado elegir algún nombre ya que destacaron en ámbitos muy diversos, pero a nivel político, sin duda, Isabel de Bobadilla, Gobernadora de Cuba y Aldonza de Manrique, cabeza de una dinastía de gobernadores, merecen aparecer en una lista de mujeres a destacar.

También Isabel de Guevara, que escribió una larga misiva a la Emperatriz contándole los problemas de la educación a las indígenas, la malnutrición y la situación real en las colonias, se merece un lugar propio, junto con Catalina de Bustamante, que fundó diversos colegios para la educación. A ambas las destacaría en los aspectos sociales.

¿En qué medida el hecho de ser España un imperio católico propició que
las mujeres tuviesen grandes puestos de responsabilidad frente a otras
culturas en donde la mujer está totalmente ausente?

El choque cultural al llegar a Las Indias fue enorme, tanto para las mujeres españolas como para los hombres. Se enfrentaban a un mundo desconocido en muchos aspectos. Las ausencias de los esposos por las guerras, ya fuera de forma temporal o permanente, hicieron que muchas mujeres tomaran los cargos de sus maridos, incluso en su propio nombre. En su viudez, las mujeres heredaban las tierras y también el poder de sus cónyuges. La indisolubilidad del matrimonio y la cultura católica de la época, hicieron que esos casamientos les dieran respetabilidad a las mujeres y que pudieran actuar como uno solo frente al pueblo. En la mayoría de los casos, cuando el hombre tenía que marcharse de su territorio, dejaba su gobierno a la mujer para evitar conflictos de poder entre distintas facciones, ya que ella le representaba a él en todo, y como si fuera él mismo, era su mandato. Este hecho es evidente en un matrimonio monógamo, pero sería mucho más complicado en las poligamias de otras culturas.

Asimismo, la troncalidad de la familia formada por el matrimonio e hijos comunes, aunque en la época era más que evidente la gran cantidad de hijos ilegítimos que nacían, tenían el efecto de unidad en cuanto a la defensa del patrimonio y legado, material e inmaterial, y en muchas ocasiones, la mujer defendió ante los Tribunales la herencia de sus hijos, con total poder y legitimidad.

Además, el catolicismo no relegaba el papel de la mujer al mundo de la intimidad de la casa. Esto era más una imposición social que un mandato religioso y la mujer podía llevar una vida pública que hacía que pudiera ostentar puestos políticos, como, de hecho, ocurrió.

¿Cuáles serían los hechos más heroicos protagonizados por mujeres
durante la conquista?

Como verdaderas heroínas se comportaron Inés Suárez, participando activamente en la expedición a Chile, Ana de Ayala que condujo la expedición tras la muerte de Francisco de Orellana, o Inés de Atienza, en su largo camino por el Amazonas. Una gran valentía demostró también Mencía Calderón, que atravesó kilómetros y kilómetros de selva comandando a un grupo superviviente a diversas calamidades, en su mayoría mujeres que acudían a contraer matrimonio. Recorrer con los medios de la época largos caminos cruzando cordilleras, desiertos o selvas, a pie, con apenas abastecimiento de comida e higiene, sin preparación física ni apenas descanso, constituye toda una epopeya.

¿Cómo le ha enriquecido a nivel personal profundizar en la vida de estas
heroínas?

Para mí, adentrarme en estas historias a supuesto tanto un desafío a la hora de lograr dibujar sus vidas por la falta de documentación que existe sobre ellas, hay horas y horas de investigación detrás de cada figura, como una gran recompensa a nivel personal por ser capaz de conocer a unas mujeres que desafiaron los cánones establecidos, que tuvieron unas existencias ejemplares y que vivieron un momento histórico complejo y único. Son un modelo a seguir de valentía y arrojo, hacia una travesía que cambió sus vidas.

¿Qué es lo que aporta al lector conocer la vida de estas mujeres?

Espero que el lector se encuentre a través del libro en el mundo de la Conquista con una visión diferente a la que tenía hasta el momento, que sea capaz de enamorarse de estos personajes y reconocer su gran valía. Seguro que descubre historias de mujeres que le eran desconocidas y que recibe una nueva aportación de aquellos personajes, como pueden ser Inés Suárez o Catalina de Erauso, que son más comunes.

La idea al escribir «Ellas, la Conquista en femenino» siempre ha sido el contar desde la historia de las mujeres, en gran parte, olvidadas, cómo fue ese hecho histórico, desde el punto de vista de sus vidas, de poner en valor unas existencias silenciadas y de permitir que el público se adentre en lo que sabemos de ellas. El lector podrá conocer a unas mujeres valientes, inteligentes y que merecen su lugar en la Historia.

Por Javier Navascués



Categorías:Entrevistas, HISPANIDAD

3 respuestas

  1. Dame señales para conseguirlo

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  2. Isabel de Bobadilla, Ana de Ayala, Mencía de Calderón o Catalina de Bustamante, son figuras totalmente desconocidas. Ha sido una buena orientación esta entrada. Y en Colombia la mujer que más me ha conmovido en la época de la conquista es «La Cacica Gaitana», pero rescato aquellas escritoras que no menciono por desmemoria y me han legado un reguero preciosos de palabras.

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  3. Ésta se ha subido al carro feminista.

    Pero recuerda que en la epopeya americana y filipina, lo importante no es la conquista, con ser lo que más llama la atención por la escasez de hombres y recursos, los hechos de heroísmo y honor, por las enormes extensiones de territorios conquistados y por el oro y la plata que algunos consiguieron…

    Lo importante es la labor civilizadora (de «cives» = ciudad); y en esta labor fueron tan importantes o más las mujeres, naturalmente, pero también los colonos con oficios que europeizaron los nuevos territorios, los hicieron habitables e hicieron prosperar a todos, incluidos los indios; y los religiosos y misioneros, a cuyo cargo no solo estuvo la transmisión de la alta cultura con sus colegios, Universidades e imprentas y el cuidado de enfermos, huérfanos y menesterosos, sino la garantía de que los indios, como hijos de Dios y protegidos del Rey de España tenían un trato cristiano igual que los castellanos.

    En Filipinas los «frailes» son realmente los que construyen el pais, importando cultivos, animales, construyendo murallas defensivas y organizando la traída de aguas a las poblaciones. Y todo esto tomándose la molestia de estudiar sus lenguas y dialectos.

    Naturalmente, para los insaciables «ilustrados» todo eso no valía nada, porque el resultado no era como la elegante élite de Paris y Londres. Por eso dicen:

    «Si liberamos el pais y les quitamos la superstición católica, que no nos deja prosperar, podremos gobernar al populacho en nuestro beneficio y seremos por fin ricos y civilizados como los elegantes parisinos»

    Sí, porque el problema estaba en que los indios, la Iglesia, los colegios, hospitales, Universidades y los municipios tenían golosas tierras que pedían a gritos ser robadas por los ilustrados secretos para «prosperar». Y así fue.

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