La vertiente económica o por qué el 11 de septiembre de 1714 nunca pudo ser separatista


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Lo explica el prestigioso historiador británico John Lynch, autor de obras de referencia sobre la España de los Austrias y sobre la España borbónica del siglo XVIII: “La rebelión catalana de 1705 no fue espontánea ni popular en su origen sino que expresaba los objetivos políticos de la clase dirigente”. “Para la elite catalana la Guerra de Sucesión era la oportunidad de explotar la posición de Cataluña y vender su alianza al mejor postor”.

Un papel importante en orientar el papel de la clase burguesa dirigente catalana en aquel momento, como explica Lynch, lo tuvo el abogado y cronista Narciso Feliu de la Peña, cuyos proyectos de reorientar el comercio catalán desde su ámbito tradicional mediterráneo hacia el ámbito atlántico del imperio español de América, jugaron un relevante papel en la toma de posición antiborbónica de las instituciones catalanas del momento.

La idea era que el Archiduque Carlos convertido en rey de España autorizara el comercio directo desde Barcelona con el imperio español de América, prescindiendo de tener que establecerse en Sevilla o en Cádiz (Cádiz se estaba convirtiendo en la nueva capital del comercio español con América, cosa que sería reconocida oficialmente en 1717).

Sin embargo lo más llamativo es que en las Cortes de 1701, el recién llegado rey Felipe V había ofrecido grandes concesiones a la clase dirigente catalana, tal como reconocen todos los historiadores catalanes, como la confirmación de los fueros catalanes, la formación de una compañía marítima para comerciar con América, que Barcelona fuese puerto libre de impuestos… entonces ¿por qué las instituciones catalanas se rebelaron contra Felipe V en 1705 y se aliaron con Inglaterra, Holanda y Austria?

Las crónicas catalanas de la época hablan de algunos pequeños incidentes protocolarios y desacuerdos entre órdenes religiosas, todo lo cual parece nimio. Pero una razón de peso fue que que las clases dirigentes catalanas decidieron lanzar un gran desafío para conseguir de un lado obtener todo el poder político en Cataluña arrebatándoselo a los virreyes y por otro que el Archiduque Carlos les ofrecía la participación inmediata y total en el comercio con América, mientras que Felipe V ofrecía esto último de modo gradual.

Pero en ningún caso fue una rebelión separatista ya que precisamente uno de los objetivos clave era conseguir el comercio con el imperio español de América, cosa que como es obvio, hubiese sido imposible si Cataluña se hubiera convertido en republica independiente. Ese objetivo comercial explica mejor que nada que las autoridades catalanas nunca hicieran ni plantearan proyectos separatistas en esa guerra. Cómo explica Lynch claramente “la guerra de 1705 no fue una mera defensa de los fueros sino que estaba destinada a servir los intereses de la élite comerciante catalana, deseosa de convertir Barcelona en la capital de los negocios de España, una nueva metrópoli del comercio colonial. No trataban de conseguir la secesión de Cataluña ni el desmembramiento de España, al contrario, luchaban por incorporar el modelo catalán en una España unida“.

en ningún caso fue una rebelión separatista ya que precisamente uno de los objetivos clave era conseguir el comercio con el imperio español de América, cosa que como es obvio

Pero la apuesta resultó fallida. Aunque en 1705-1706 la causa de Felipe V parecía perdida y Madrid fue tomada por los ejércitos británico portugués y austríaco, Felipe V se negó a rendirse e hizo un llamamiento al pueblo de Castilla, que se volcó en su apoyo. Así pudo organizar un nuevo ejército español y logró dar la vuelta a la situación, con la ayuda de la Francia de su abuelo Luis XIV. Para los castellanos, andaluces, extremeños o gallegos el apoyo a Felipe V era una cruzada religiosa (ya que los ejércitos británico y holandés cometieron horribles desmanes anticatólicos en buena parte de España) y una lucha por la unidad de la monarquía española.

En 1714 Barcelona fue reconquistada por Felipe V y los fueros e instituciones catalanas quedaron suprimidas. Al final, la gran paradoja fue que los mismos Borbones acabaron concediendo todas las ventajas comerciales a Barcelona, por las que se habían sublevado las instituciones catalanas. Sobre todo Carlos III en la década de 1770 concedió el anhelado comercio directo desde Barcelona con el imperio Español de América, que fue la base de toda la industrialización y la prosperidad de Cataluña.

La paradoja es que si las instituciones catalanas no se hubiesen sublevado en 1705 y hubiesen apoyado a Felipe V (como hicieron las Provincias Vascongadas y Navarra) todo indica que no sólo hubiesen conseguido el comercio directo con América mucho antes sino que hubiesen conservado su autogobierno.

En cualquier caso queda claro porque nunca pudo ser separatista la defensa de Barcelona de 1714.

RAFAEL MARÍA MOLINA

Fuente: “Los primeros Borbones. (1700-1759). John Lynch.  EL PAÍS. 2007


Categorías:Hispania, HISTÒRIA I RELATS

1 respuesta

  1. Nunca ha habido autogobierno en el antiguo régimen en ningún lugar de Europa.

    Lo que ha habido ha sido que las élites (económicas con más o menos influencia política) han intentado que se gobierne en su beneficio.

    Esa fue la política normal de los Reyes católicos y de los Austrias (lo que explica que funcionase tan bien)

    Lo que conservan las élites del Reino de Aragón es el votar o vetar en sus Cortes los impuestos especiales que pide el Rey (normalmente porque hay una guerra y necesita una recaudación especial). Y estos impuestos, a diferencia de Castilla, se votan después de haber fiscalizado el uso de los impuestos votados la vez anterior y que suele convertirse en un “Memorial de agravios”.

    Dentro de este sistema, donde la única administración, a parte de recaudar impuestos, se limita a defender a la población y ejercer la justicia (a parte de la justicia señorial); esto es, no tiene nada que ver con lo que entendemos que es un Estado, la única autonomía las tienen las ciudades y sólo en ámbitos de su competencia.

    Aquí Barcelona, dominada por los mercaderes ricos, si puede decirse que tiene “autonomía” . Como otras dentro y fuera de España. Autonomía que siempre ejercerá en beneficio económico y político de estos individuos.

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